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La ampliación del IESE Business School en Madrid, diseñada por Sancho-Madridejos Architecture Office, constituye una de las intervenciones más precisas y estructuralmente sofisticadas realizadas recientemente en un campus universitario español. El proyecto reorganiza un enclave complejo: un pinar consolidado en el Cerro del Águila, con fuertes pendientes y una relación directa con la Casa de Campo. La operación no se limita a añadir superficie; redefine circulaciones, accesos, espacios exteriores y la lógica de uso del campus.
Implantación y estrategia territorial
Los arquitectos plantean dos volúmenes principales: el edificio docente y el auditorio. Ambos se sitúan en continuidad con las trazas del bosque, evitando talas innecesarias y generando una secuencia de patios y vacíos que actúan como reguladores climáticos. La implantación responde a una lectura topográfica precisa: el auditorio se entierra parcialmente para reducir impacto visual y mejorar el comportamiento térmico, mientras que el edificio docente se eleva y se fragmenta para permitir vistas cruzadas y ventilación natural.
El atrio como pieza estructural y simbólica
El elemento más singular es el atrio exterior cubierto, concebido como un espacio de transición entre los dos volúmenes. Su bóveda de piedra, formada por 777 piezas parametrizadas de 250 kg, es un ejercicio de geometría estructural contemporánea. Cada dovela se mecaniza y ensambla sin mortero, siguiendo una lógica de compresión pura que remite a la tradición constructiva mediterránea, pero reinterpretada mediante herramientas digitales. Este espacio funciona como acceso, distribuidor y sala abierta, y se convierte en la imagen pública del conjunto.
Auditorio: estructura, acústica y materialidad
El auditorio, con capacidad para casi 500 personas, se cubre con una bóveda de madera cuya geometría responde simultáneamente a criterios estructurales y acústicos. La curvatura se optimiza para distribuir cargas y para controlar la reverberación, evitando elementos añadidos. El perímetro abierto hacia el campus genera una sensación de ingravidez, reforzada por la luz natural que entra desde la fachada sur. La combinación de madera y hormigón permite un comportamiento térmico estable y una atmósfera cálida, inusual en auditorios de gran escala.
Edificio docente: luz, patios y eficiencia
El volumen docente se organiza en torno a una secuencia de patios verticales y horizontales que garantizan iluminación natural profunda. Los grandes huecos en fachada se dimensionan para controlar la radiación solar y reducir la demanda energética. La estructura, basada en hormigón y acero, se expresa sin artificio, con una modulación que facilita la flexibilidad de uso: aulas, despachos, salas de estudio y espacios de reunión se adaptan a distintos formatos docentes sin alterar la lógica estructural.
Materiales y lenguaje arquitectónico
Sancho-Madridejos emplean piedra caliza, hormigón visto, madera laminada y acero, articulados mediante geometrías disciplinadas: arcos, bóvedas, planos tensos y vacíos controlados. La arquitectura evita gestos superfluos y se apoya en una reinterpretación contemporánea de formas clásicas. La bóveda de piedra del atrio y la bóveda de madera del auditorio funcionan como piezas complementarias: una pesada y tectónica, otra ligera y acústica.
Sostenibilidad y certificación LEED Oro
El conjunto ha obtenido la certificación LEED Oro, según documentación oficial del IESE y reportajes internacionales. La certificación se concede por:
- uso de 100% energía renovable,
- reducción del 40% del consumo de agua,
- sistemas avanzados de control ambiental,
- estrategias pasivas de iluminación y ventilación,
- integración paisajística que reduce la huella térmica del conjunto.
La ampliación suma 16.300 m² y se convierte en un caso de estudio sobre cómo combinar rigor estructural, eficiencia energética y una implantación respetuosa con el territorio.