Reportaje fotográfico a la vivienda diseñada por Lucía Ribelles
Este proyecto residencial en Madrid representa un ejercicio de equilibrio entre la funcionalidad contemporánea y la calidez del diseño mediterráneo. Lucía Ribelles ha desarrollado una propuesta de interiorismo que articula los espacios a través de una paleta material contenida pero expresiva: madera natural, microcemento, acero negro y textiles en tonos terrosos que generan una atmósfera serena y habitable.
Lucía ha sido tan amable de contestar a unas preguntas sobre este proyecto. Las puedes leer aquí.
Desde el punto de vista fotográfico, este reportaje me permitió explorar la relación entre la arquitectura doméstica y la luz mediterránea, trabajando con encuadres que respetan la escala humana de los espacios y evitan la distorsión excesiva. Cada imagen busca transmitir no solo el aspecto formal del diseño, sino también su dimensión sensorial: cómo se percibe la temperatura cromática de una estancia, cómo circula la mirada a través de las diferentes áreas, cómo dialogan los materiales entre sí.
El trabajo de Lucía Ribelles evidencia su capacidad para integrar criterios funcionales, compositivos y materiales en una propuesta coherente que se traduce en espacios que resisten el paso del tiempo. Documentar este tipo de proyectos supone un ejercicio de traducción visual: capturar la esencia de unas decisiones de diseño y comunicarlas de forma que resulten comprensibles y atractivas, manteniendo siempre la fidelidad al espacio real.
Las terrazas se configuran como extensiones habitables del interior, con pavimentos continuos, pérgolas de lamas orientables y mobiliario exterior que replica la filosofía de diseño de los espacios interiores. La documentación fotográfica de estas áreas exteriores requirió disponer de todo el día, para documentar también el atardecer, cuando la luz rasante potencia las texturas y genera una atmósfera que complementa la narrativa del proyecto.
Las zonas infantiles demuestran que la funcionalidad no está reñida con la identidad estética del proyecto. Mobiliario modular, áreas de juego integradas y soluciones de almacenamiento accesibles conviven con la misma atención al detalle material que el resto de la vivienda. El resultado es un espacio que responde a las necesidades reales de una familia sin renunciar a la coherencia formal. A mi desde luego me habría encantado crecer en una habitación así.
Animación del armario diseñado a medida para maximizar su utilidad y adaptarse al espacio y requisitos del cliente.
Lucia Ribelles
¿Cuál fue el punto de partida de este proyecto?
El punto de partida era un inmueble de obra nueva con una base muy neutra y funcional, pero que necesitaba personalidad y calidez para convertirse realmente en el hogar que los propietarios imaginaban. Teníamos buena luz natural y una distribución bastante práctica, pero le faltaba ese punto de calidez y personalidad que lo hiciera sentir como un hogar para vivir en familia; mi labor fue potenciar el interiorismo para dar vida a esos espacios y adaptarlos por completo a su estilo de vida.
¿Qué pedían los clientes y cómo lo resolviste?
Querían una casa acogedora, práctica y con carácter, sin caer en saturaciones ni modas pasajeras. Les preocupaba especialmente aprovechar bien el espacio de almacenaje, crear una zona de día cómoda para compartir y dotar a la terraza de vida, porque sabían que sería un punto clave de la vivienda.
Para conseguirlo, trabajé una paleta cálida con maderas y textiles suaves, seleccioné mobiliario y luminarias que aportaran equilibrio y presencia, y diseñé piezas a medida como la chimenea o el armario de la zona de lavadero para integrarlo en la terraza y hacerlo convivir con las dos zonas de comedor y lounge, convirtiéndola en una extensión del salón.
El dormitorio infantil y de juegos también era una parte muy importante, ya que querían que sus hijos disfrutaran de sus espacios y se sintieran cómodos en su nuevo hogar.
En este caso los clientes tenían sus necesidades muy claras y esto facilitó el proceso de trabajo.
¿Hay algún espacio o detalle del que estés especialmente satisfecha?
La terraza fue un reto, ya que es un espacio muy amplio y tenía que haber un equilibrio entre no recargarla y que no se viera vacía. Lo conseguimos creando diferentes zonas destinadas a diferentes usos; pasó de ser un exterior estándar de obra nueva a un espacio realmente vivido.
Pero lo que más disfruté fueron los dormitorios infantiles y de juegos. Logramos que, a la vez de ser un espacio bonito, fuera funcional y organizado para su uso diario. Y por supuesto, me hacía ilusión que esos pequeños “jueces” aprobaran el resultado.
¿Cómo definirías tu estilo de diseño aplicado a este proyecto?
En primer lugar, decir que como diseñadora, mi trabajo es definir el estilo de mis clientes principalmente y, desde ahí, aportar detalles que lo hagan especial. En este caso, lo describiría como un estilo cálido, funcional y contemporáneo. Me gusta trabajar con materiales naturales, líneas limpias y una gama de colores tranquilos que aporten serenidad sin renunciar a la personalidad. En este proyecto busqué crear un interior coherente, luminoso y equilibrado, donde cada pieza aportara sin sobrecargar. Al final, que un hogar se sienta cómodo, vivido y muy suyo es lo más importante.
Fotografías: Xermán Peñalver de Luzestudio Fotografía.